Sobre Verin Mathwin

El día de ayer, sábado 14 de noviembre, me puse a leer el análisis de Eliax sobre el nuevo chip M1 de Apple, y los resultados me sorprendieron.

El resumen es el siguiente: acabó con todos los microprocesadores de Intel en pruebas de desempeño, y bajó los costos de las Mac a algo asequible y justificable para mí.

Es decir, quería una MacBook Pro desde hace tiempo (Dios, ya, lo dije), porque tuve la oportunidad de trabajar con una en un empleo anterior. Antes de eso, tenía la férrea convicción de que las computadoras de Apple eran simplemente armatostes sobrevalorados por aquellos que tenían tanto dinero que no sabían qué hacer con él.

Como ejemplo, he aquí el precio de la MacBook Pro de 16″ que aún no recibe el chip M1, con un Intel i9:

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Figura 1: Precio de la MacBook Pro con i9.
Figura 1: Precio de la MacBook Pro con i9.

Ese es el precio de entrada, sin configurarle nada más. Y, sí, por supuesto, elegí el i9 más poderoso porque, si ya voy a gastar más de $2,000 dólares, me aseguraré de que me duré por mucho tiempo.

Claro, al terminar de configurar mi computadora ideal, el precio total era algo cercano a los $4,000 dólares… y me dije “no, en mi puta vida pagaré eso por una computadora”.

Antes, las MacBook Air costaban $1,000 USD (bueno, bueno, $999), con un procesador Intel i3, o i5, no recuerdo, que era inferior al Intel i7 de mi Yen, así que obvio no iba a considerar ese crímen de conseguir un i5 por el precio de un i7.

Pero, ahora que la MacBook Air, la bazofia barata (pero elegante) de Apple, sigue costando $999 USD, pero con un procesador M1, ¿qué tengo para decir?

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Precio de MacBook Air con M1.
Precio de MacBook Air con M1.

Por supuesto, el deseo de comprar un equipo de Apple me invadió, porque ahora no solo era bonito, sino que era poderoso y con un precio que yo consideraba completamente razonable.

¿Considero que Apple revolucionó el mercado?

Bueno, sí, como Maestro en Ingeniería Eléctrica, que realizó su tesis elaborando el diseño para un chip sobre un algoritmo de desempaquetado de fase para una reconstrucción tridimensional de nanoestructuras, puedo comprender la complejidad y la maravilla que implica este diseño, y lo novedoso que es, y, en verdad, me siento intrigado.

Pero justo en este momento de la vida, soy más como un niño que le dio “Pagar” a su carrito y espera con ansias gracias a este mensaje:

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Figura 3: Orden confirmada por mi MacBook Pro.
Figura 3: Orden confirmada por mi MacBook Pro.

Por supuesto, también hay un gran sentimiento de culpa sobre el merecimiento de un artículo de tan alto valor, en especial cuando Yen fue un equipo adquirido en enero 2020 y aún no cumple ni un año de servicio.

Está en perfectas condiciones, su funcionamiento y desempeño es excelente, obviamente tengo algunos conflictos con la distribución del teclado (como programador, tener que cambiar entre español e ingles, y la ubicación del teclado numérico) y odio la duración de la batería en Linux Mint de como dos horas.

Pero, en sí, carajo, no es nada como para justificar la compra de otro equipo, no hay necesidad de cambiar.

Por supuesto, desde que conocí la Mac quiero una, y si el hecho de que este nuevo chip exista me da la posibilidad de adquirir una, ¿por qué no hacerlo?

Es un capricho, sí, pero soy un escritor y un programador, es mi principal herramienta de trabajo. ¿La necesito? No. ¿Es una mejora? Sí.

Después de mucho decidir y comparar, consultar con la almohada, amigos, pareja, compré a Verin Mathwin, una MacBook Pro de 13.3″ con el chip M1, con dos mejoras: 16GB de RAM y 1TB de SSD.

Para dar una idea de qué iban mis comparaciones, tengo esta imagen que le mandé a varias personas para que me dijeran que les parecía mejor:

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Figura 4: Comparación de Yennefer contra una MacBook Pro 2011.
Figura 4: Comparación de iluminación de Yennefer contra una MacBook Pro 2011.

Sí, estaba preguntando qué les parecía la iluminación, esperando que me dijeran que la máquina de la izquierda, la Mac, tenía más nitidez, lo que iba a justificar completamente mi compra, o disminuir la culpa. Por supuesto, para alguien que lee en la noche, sin otra luz, es mucho mejor tener menos brillo (cambiar de hábito no está en la mesa).

(Por cierto, el fragmento en pantalla pertenece al libro Better Books with LaTeX the Agile Way)

¿Y por qué Verin Mathwin?

Verin es integrante del Ajah Marrón, en la saga de fantasía “La rueda del tiempo”.

Verin es un personaje que me fascinó con su ingenio, su saber, y sus maniobras inteligentes. No diré más, para no arruinar la fiesta de lectura.

Solo diré que ese nombre, esta máquina, representa para mí esta nueva aceptación de esta nueva fase: quiero escribir un libro técnico, y hacer más cursos (cosas que sin duda pertenecerían al Ajah Marrón).

Sin más, espero a Verin en dos o tres semanas.



Publicado: 2020-11-15





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